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Primeros Auxilios: Cómo ayudar ante una emergencia

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En tu vida cotidiana podés ser testigo de algún incidente o lesión que sufra una persona. Saber cómo reaccionar puede salvarle la vida.

 

Los primeros auxilios son las medidas básicas y fundamentales que se deben seguir para la atención de una persona con lesiones provocadas por un incidente, ya sea en el hogar o en la vía pública, hasta que llegue la asistencia del servicio de emergencias o se realice el traslado a un lugar de atención adecuado. Estas maniobras pueden ser decisivas para su supervivencia y evolución.

 

¿Cómo actuar?

 

 

Para ayudar a otros debemos procurarnos, siempre, el autocuidado. Por lo tanto, solo se debe atender a una víctima cuando no implique un riesgo para la salud del propio auxiliador. Si hay riesgo potencial, hay que esperar a que actúe el equipo adecuado (bomberos, policía, etc.). Se debe tratar de conservar la calma y tranquilizar a la víctima, no dejándola, nunca, sola y comunicarse con el servicio de emergencias local (911).

 

El botiquín

 

 

Es muy importante contar con un botiquín de primeros auxilios en el hogar y en el auto para estar mejor preparados ante un accidente. Debe estar guardado en un lugar de fácil acceso para sacarlo rápidamente y debe contener:

 

- Una guía rápida de primeros auxilios, para recordar cuáles son las acciones más convenientes en cada caso.

- Termómetro.

- Bolsa. Si es roja, mejor, para poder identificar dónde se irán colocando los desechos.

- Guantes descartables, gasas, vendas, telas elásticas adhesivas y tijera.

- Agua oxigenada, alcohol y solución yodopovidona, que sirven para desinfectar.

- Jabón neutro.

- Pinzas largas, para sujetar las gasas cuando son colocadas y de ese modo evitar la contaminación.

- Es importante revisar periódicamente las fechas de vencimiento de los medicamentos y elementos.

 

Situaciones de emergencia

 

Te presentamos cinco situaciones que pueden requerir primeros auxilios.

 

Hemorragia o sangrado

 

 

Es el derrame de sangre fuera o dentro del organismo como consecuencia de la rotura de los vasos sanguíneos. Si la pérdida es muy abundante debe ser controlada ya que, en pocos minutos, puede ser masiva y causar un shock e, incluso, la muerte. En estos casos se debe llamar al servicio de emergencias o llevar a la víctima al centro de salud más cercano. Se debe usar guantes, recostarla y apretar con firmeza el lugar de sangrado con una venda o trapo limpio, siempre y cuando no haya nada clavado en la herida. Si la hemorragia es en un brazo o pierna, colocarlos levemente en alto, vendar la herida sin sacar el trapo o venda con la que se hizo presión y, si en la herida aún se encuentra el objeto que la produjo, evitar sacarlo.

 

Ahogamiento por agua

 

 

Se produce cuando una persona permanece sumergida por mucho tiempo y sus pulmones se llenan de agua, de tal manera que el oxígeno no puede llegar a ellos. La falta de oxígeno en la sangre puede causar daño cerebral e incluso la muerte.

Se debe rescatar a la persona y buscar asistencia médica de inmediato. Si la persona dejó de respirar, dar respiración boca a boca tan pronto como se pueda, a intervalos de pocos segundos mientras la traslada hasta tierra seca. Una vez en tierra, practicar la reanimación cardiopulmonar (RCP), de ser necesario. Para evitar la hipotermia, retirar las ropas mojadas y frías y cubrir con otras que la ayuden a mantener el calor corporal.

 

Asfixia

 

 

Se produce cuando quedan atrapados en la garganta alimentos u objetos pequeños que obstruyen las vías respiratorias, por la inhalación de humo o gases tóxicos. La asfixia impide que el oxígeno llegue a los pulmones y, desde allí, al resto de los órganos. Si el cerebro permanece sin oxígeno durante más de cuatro minutos, puede ocurrir algún daño cerebral o la muerte.

En caso de asfixia, la persona se toma la garganta con la mano, su piel se vuelve morada, tiene dificultad para respirar, incapacidad para hablar, pérdida del conocimiento, respiración ruidosa o sonidos muy agudos al inhalar y tos débil.

Si la persona está tosiendo con fuerza y puede hablar, no hay que aplicar primeros auxilios ya que una tos fuerte puede desalojar el objeto. En cambio, si la persona no puede respirar a causa de un bloqueo de las vías respiratorias con un trozo de alimento u otro objeto, se debe aplicar la Maniobra de Heimlich, que consiste en pararse detrás de la persona y rodearla con los brazos por la cintura. Luego, formar un puño con una mano y colocarlo por el lado del pulgar, justo encima de su ombligo, debajo del esternón. Posteriormente, agarrar el puño con la otra mano y realizar compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro con el puño, continuándolas hasta que el objeto salga o la víctima pierda el conocimiento. Es posible que se deba repetir el procedimiento varias veces antes de lograr desalojar el objeto. Si la persona pierde el conocimiento, bajarla al suelo, llamar a emergencias y realizar reanimación cardiopulmonar (RCP).

 

Paro cardiorrespiratorio

 

 

Durante un paro cardiorrespiratorio el corazón deja de latir, la respiración cesa unos segundos después, la sangre deja de circular y, por lo tanto, deja de haber suministro de oxígeno al cerebro, corazón y pulmones.

Cuando alguien sufre un paro cardiorrespiratorio no respira, su piel es pálida o morada, especialmente en labios y uñas, tiene pérdida de conocimiento, su pupila se dilata parcialmente, a los 2 o 3 minutos la dilatación es total y no hay reacción a la luz.

Se debe llamar al servicio de emergencias. Si la persona respira con mucha dificultad o no lo hace, comprimir el pecho con las manos de manera fuerte y rápida. Hacer la reanimación cardiopulmonar (RCP), de conocer la técnica. De no ser así, solo comprimir su pecho de manera rápida y fuerte sin interrupciones hasta que lleguen los médicos.

 

Quemaduras

 

 

La quemadura es una lesión en la piel que puede ser causada por algo caliente, fuego, agentes químicos, electrocución, entre otros. Se clasifican según las capas de la piel y los tejidos profundos lesionados. Una quemadura grave puede poner en peligro la vida y requiere atención médica inmediata.

Si una persona tiene el cuerpo en llamas, se la debe hacer rodar por el piso para apagarlas. Si no hay roturas en la piel, refrescar la zona quemada con agua fría en abundancia durante, al menos, 15 minutos. Una toalla limpia, húmeda y fría también ayuda a reducir el dolor. Envolver la lesión con gasas o paños limpios, humedecidos en agua. El vendaje tiene que estar flojo.

Si el dolor persiste, aparecen ampollas, un aspecto "carbonizado", o el tamaño de la quemadura es superior al de la palma de la mano, es necesario llevar a la víctima a un centro de salud o llamar a emergencias.

04 de febrero del 2018
Categoría: Para el cole
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