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7 de Mayo: Día Mundial del Asma

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La celebración tiene lugar, todos los años, el primer martes de mayo para concientizarnos acerca de quien padece la enfermedad y de la posibilidad de tenerla controlada, a partir de una vida saludable sin limitaciones.

 

El asma es una afección en la que se estrechan e hinchan las vías respiratorias, lo que produce mayor mucosidad. Esto dificulta la respiración y provoca tos, silbido al respirar y falta de aire. Para algunas personas es una molestia menor pero, para otras, puede ser un problema considerable que interfiere en sus actividades cotidianas y puede producir ataques que pongan en riesgo la vida.

El asma no tiene cura, pero sus síntomas pueden controlarse. Debido a que la afección cambia con el paso del tiempo, es importante la consulta médica para controlar los signos y síntomas y para ajustar el tratamiento, según sea necesario.

 

Entender el asma

 

 

Para comprender la enfermedad, es necesario saber cómo funcionan las vías respiratorias, que son tubos que conducen el aire que entra y sale de los pulmones. En las personas que sufren de asma, estas vías están inflamadas y esto hace que sean muy sensibles y tiendan a reaccionar, fuertemente, a la inhalación de ciertas sustancias. Así, se contraen los músculos que rodean estas vías, estrechándolas, y hacen que llegue menos aire a los pulmones. La hinchazón también puede empeorar y estrechar, aún más, las vías respiratorias, haciendo que sus células produzcan más mucosidad -un líquido pegajoso y espeso- de lo habitual.

 

Síntomas

 

 

Varían según la persona. Es posible que aparezcan ataques de asma con poca frecuencia, síntomas solamente en ciertos momentos (haciendo ejercicio, por ejemplo), o síntomas en todo momento.

Los signos y síntomas del asma comprenden la falta de aire, dolor u opresión en el pecho, problemas para dormir, tos, un silbido al respirar que puede oírse al exhalar (el silbido al respirar es un signo frecuente de asma en los niños) o al inhalar, que empeora con un virus respiratorio, como un resfrío o gripe.

Los signos que indican que probablemente el asma esté empeorando comprenden el aumento de la dificultad para respirar y la necesidad de usar un inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia.

Para algunas personas, los signos y síntomas del asma se exacerban en ciertas situaciones como la provocada por el ejercicio (que puede empeorar con el aire frío y seco), asma ocupacional (desencadenada por irritantes en el lugar de trabajo, como vapores químicos, gases o polvo) y asma alérgica (desencadenada por sustancias que se encuentran en el aire como el polen, las esporas de moho, los residuos de cucarachas o las partículas de la piel y caspa de las mascotas).

 

Cuándo consultar al médico

 

 

Los ataques de asma graves pueden poner en riesgo la vida. Tratar el asma puede prevenir daño pulmonar a largo plazo y ayudar a evitar que la afección empeore con el paso del tiempo.

Consultá con tu médico para determinar qué hacer cuando los signos y síntomas empeoran, y cuando necesitarás tratamiento de urgencia. Los signos de urgencia comprenden:

- Rápido empeoramiento de la falta de aire o del silbido al respirar.

- Falta de mejora, incluso después de usar inhalador de alivio rápido.

- Falta de aire cuando hacés la mínima actividad física.

 

Causas

 

 

No está claro por qué algunas personas contraen asma y otras no. Es probable que se deba a una combinación de factores ambientales y genéticos (hereditarios). Entre los desencadenantes se encuentran la exposición a varios irritantes y a sustancias que provocan alergias (alérgenos):

- Sustancias que se encuentran en el aire.

- Infecciones respiratorias, como un resfriado.

- Actividad física (asma provocada por el ejercicio).

- Aire frío.

- Contaminantes del aire e irritantes, como el humo.

- Ciertos medicamentos como betabloqueantes, aspirina o ibuprofeno.

- Emociones fuertes y estrés.

- Sulfitos y conservantes añadidos a algunos tipos de alimentos y bebidas.

- Enfermedad por reflujo gastroesofágico, un trastorno en el que los ácidos estomacales se acumulan en la garganta.

 

Factores de riesgo

 

 

Se cree que varios factores aumentan las probabilidades de padecer asma. Algunos de ellos son:

- Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con asma.

- Tener una afección alérgica, como dermatitis atópica o rinitis alérgica.

- Sobrepeso.

- Fumar o exposición pasiva al tabaquismo.

- Exposición a gases de escape o a otros tipos de contaminación.

- Exposición a desencadenantes en el ámbito laboral, como los productos químicos utilizados en las industrias de la agricultura y la peluquería, entre otros.

 

Prevención

 

 

Aunque no existe forma de prevenir el asma, con la ayuda de tu médico se puede hacer un plan detallado para tomar medicamentos y controlar un ataque.

El asma es una enfermedad permanente que requiere control y tratamiento regulares.

También es importante vacunarse contra la gripe y la neumonía. Controlá tu respiración y aprendé a reconocer los signos de advertencia de un ataque inminente, como tos leve, silbido al respirar o falta de aire. Si actuás con rapidez, es menos probable que tengás un ataque grave.

Tomá tus medicamentos según las indicaciones y, siempre, consultá con tu médico acerca de tu tratamiento. Se considera que una persona tiene el asma controlada cuando:

- No tiene síntomas como tos por las mañanas o al correr.

- Puede dormir bien sin despertarse con molestias.

- No necesita medicación de alivio.

- No tiene ningún ataque.

- Puede hacer todas las actividades deportivas y de tiempo libre que desee.

21 de abril del 2019
Categoría: Para el cole
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