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El sistema inmunológico: Un escudo que nos protege

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Está formado por una red compleja de células y órganos que mantienen, a nuestro organismo, a salvo de toda infección.

 

Los órganos involucrados en el sistema inmunológico se denominan órganos linfoides y afectan el crecimiento, el desarrollo y la liberación de linfocitos (cierto tipo de glóbulo blanco). Los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos son partes importantes de los órganos linfoides, debido a que transportan los linfocitos hacia y desde diferentes partes del cuerpo. Cada órgano linfoide desempeña una función en la producción y la activación de los linfocitos.

 

Cada 1º de diciembre se conmemora, desde el 1º de diciembre de 1988, el Día Internacional de la Acción contra el Sida, en el que se informan los avances contra la pandemia causada por la extensión de la infección del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

 

Cuando no funciona correctamente, aparecen enfermedades. Las alergias y la hipersensibilidad a ciertas sustancias se consideran trastornos del sistema inmunológico que, además, desempeña una función en el proceso de rechazo de órganos o tejido trasplantado. Otros ejemplos de trastornos inmunológicos incluyen enfermedades autoinmunes como la diabetes juvenil, la artritis reumatoide y la anemia, trastornos de inmunodeficiencia (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) e inmunodeficiencia combinada grave.

 

¿Qué son los linfocitos y cómo se forman?

 

Son un tipo de glóbulo blanco que combate infecciones y se producen en la médula ósea. Ciertas células pasarán a ser parte del grupo de linfocitos mientras que, otras, serán parte de otro tipo de células inmunológicas, los fagocitos.

 

Imagen de un linfocito T

 

Una vez formados los linfocitos, algunos seguirán madurando en la médula ósea y se convertirán en linfocitos "B". Otros finalizarán su maduración en el timo y se convertirán en linfocitos "T". Estos dos grupos principales de linfocitos reconocen y atacan a los microorganismos infecciosos. Una vez maduros, algunos de ellos se alojarán en los órganos linfoides y, otros, se desplazarán de forma continua por el cuerpo, a través de los vasos linfáticos y el torrente sanguíneo.

 

Órganos del sistema inmunológico

 

 

El sistema inmunológico está formado por las adenoides (dos glándulas ubicadas en la parte posterior del conducto nasal),  las amígdalas (dos masas ovaladas en la parte posterior de la garganta), el timo (dos lóbulos que se unen por delante de la tráquea, detrás del esternón), los vasos linfáticos (una red de canales ubicados por todo el cuerpo que transportan linfocitos hacia los órganos linfoides y el torrente sanguíneo), los ganglios linfáticos (están por todo el cuerpo y se conectan a través de los vasos linfáticos), el bazo (ubicado en la cavidad abdominal), las placas de Peyer (tejido linfático ubicado en el intestino delgado) y la médula ósea (es el tejido suave y esponjoso que se encuentra en las cavidades óseas).

 

¿Qué es una enfermedad infecciosa?

 

Es la causada por virus, bacterias, parásitos y hongos. Las enfermedades infecciosas pueden incluir enfermedades comunes, como un resfrío, hasta enfermedades mortales.

 

Malaria, zika, dengue, chikungunya y fiebre amarilla, entre otras, son enfermedades transmitidas por mosquitos.

 

Según el organismo que la cause, una infección se puede diseminar por transmisión sexual, por el aire (a través de la inhalación de gotas con la enfermedad como resultado de tos o estornudos de una persona infectada), por la sangre infectada (como ocurre al compartir agujas hipodérmicas), por contacto directo de la superficie del cuerpo con una persona infectada, por insectos (como mosquitos, que extraen sangre de una persona infectada y luego pican a una persona sana) y por el consumo de alimentos y agua contaminados.

 

Curiosidades del sistema inmunológico

 

 

Los anticuerpos son un ejército microscópico. Cuando el cuerpo detecta gérmenes o sustancias extrañas que provocan una respuesta inmune, esto puede desencadenar la creación de anticuerpos. Una vez creados, los anticuerpos "recuerdan" a los invasores y evitan que estos mismos antígenos repitan un ataque. Este descubrimiento científico hizo que la eficacia de las vacunas fuera una realidad. Es conveniente cuidar el organismo de agentes externos para que puedan mantenerlo en funcionamiento sin problema. Lavarse las manos es una de las formas más efectivas de prevenir la propagación de enfermedades. Los cambios en el estilo de vida incluyen, también, dormir lo suficiente, hacer ejercicio regularmente, comer alimentos saludables y practicar técnicas para reducir el estrés, como la meditación y el yoga.

Puede fallar. Para la mayoría de las personas sanas, el sistema inmunológico se adapta a los cambios respondiendo a nuevos gérmenes como bacterias, virus y parásitos todos los días. Esta constante exposición a nuevos gérmenes permite que aprenda a medida que crece, creando inmunidades día a día. Sin embargo, en casos raros, las personas con condiciones inmunes crónicas -como la inmunodeficiencia primaria- tienen un sistema defectuoso que no puede corregirse, lo que las hace propensas a infecciones.

 

 

El intestino, un protagonista central. Aunque es un dato generalmente desconocido, la mayor parte del sistema inmunológico está en el intestino (o tracto gastrointestinal). El intestino es la parte más difícil del sistema inmunológico ya que está regulando, constantemente, lo que está pasando. El sistema gastrointestinal es el principal diferenciador de las bacterias malas de las buenas, que son clave para la salud general.

La importancia de la glándula del timo. La glándula del timo es responsable de producir un importante tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos T, que se convierten en una parte importante del sistema inmune innato y adaptable del cuerpo, como defensores principales contra las bacterias y los virus. Una vez que la persona llega la pubertad, el timo comienza a encogerse y, lentamente, se convierte en un depósito de tejido graso.

Se puede vivir sin el bazo.  El bazo es uno de los mayores órganos linfáticos en el cuerpo y trabaja para limpiar la sangre de virus, bacterias y otros agentes de la enfermedad. Ubicado detrás del estómago y debajo del diafragma, filtra los glóbulos rojos defectuosos y almacena los glóbulos blancos que pueden producir anticuerpos. Crece temporalmente cuando el cuerpo está combatiendo una infección y, si se rompe, tiene que ser removido. Aunque se puede vivir sin el bazo, lógicamente es más fácil mantenerse en óptima salud con él.

01 de diciembre del 2019
Categoría: Para el cole
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