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Las ciudades en la época colonial

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Cuando se fundaba una ciudad, una de las primeras medidas que se tomaba era repartir los solares o terrenos de la misma entre los acompañantes del fundador,

CIUDADES


En la época colonial
Cuando se fundaba una ciudad, una de las primeras medidas que se tomaba era repartir los solares o terrenos de la misma entre los acompañantes del fundador, quienes se convertían en los “vecinos de la ciudad”. Luego se trazaban las calles y se determinaban los terrenos destinados a las chacras, haciendas y estancias. Así comenzaba la relación estrecha entre la ciudad y el campo. Cada uno, a partir de entonces, brindaría algo al otro: trabajo, productos, mano de obra, etc.

Los colonizadores rara vez trabajaban la tierra. Esa tarea era encomendada a los indios (por eso existió la “encomienda”) y a los negros, traídos desde África, que en su categoría de esclavos debían realizar todas las tareas domésticas, agrícolas y mineras.

Vida de ciudad

El tipo de construcción era muy característico: todas las habitaciones daban a un patio central para permitir buena ventilación y uso de la luz natural. Inmediatamente después de la puerta de entrada se encontraba la sala, lugar en que se desarrollaba la vida social: allí se recibía a las visitas y se realizaban tertulias. Casi todas las casas de la ciudad tenían sus propias huertas familiares, además de árboles frutales, por lo que muchas industrias como las de conservas y frutas secas nacieron allí. En las chacras, por lo general muy cerca de la ciudad, se cultivaba vid, verduras de hoja, frutales y granos, entre otros.

El elemento esencial, el agua, era transportado por acequias y zanjones; servía para regar, lavar, bañarse, surtirse de agua para beber, preparar los alimentos y otros usos domésticos. Las acequias, a diferencia de ahora, no se encontraban entre las veredas y las calles, sino que se las ubicaba entre las manzanas o solares, acercando el agua hasta las viviendas.

En las zonas en que las lluvias eran suficientes, el riego se realizaba naturalmente y almacenando el agua para el consumo del hogar en aljibes. A éstos llegaba el agua por canaletas que la recolectaban de los techos.

 

TRABAJO PARA LA CIUDAD
El suelo, el clima y el riego controlado o natural, ayudaron a que especies frutihortícolas se aclimatasen y produjesen buenas cosechas para abastecer las necesidades de la población.

Las haciendas estaban cerca de las ciudades. En algunas de ellas, tenían lagares de cuero donde fabricaban vinos. Fueron los lugares de nacimiento de muchas famosas bodegas. Otras tenían molinos donde procesaban los granos producidos en sus tierras.

Al paso del tiempo, con el aumento de áreas cultivadas, en algunos oasis se organizaron sistemas de acequias, y aprovechando la fuerza del agua de los distintos zanjones, se instalaron molinos hidráulicos.

EL TRANSPORTE DE MERCANCÍA
Todos los productos agrícolas e industriales que debían ser llevados a la ciudad o a ciudades vecinas u otras provincias, viajaban a lomo de mula o en carretas y carros al lento paso de los bueyes. Salían caravanas cargadas de un lugar cercano a la ciudad, que luego volverían trayendo productos inexistentes en la región; y con el dinero producido de su venta, los comerciantes adquirían ciertos artículos que vendían en sus almacenes de ramos generales.

Una parte curiosa de esta época fue la comercialización del vino y su traslado a largas distancias pues hizo que el ingenio se agudizase para conservarlo. Esto generó cambios en la industrialización y el surgimiento de industrias derivadas como la de construcción de vasijas contenedoras (de cerámica y envueltas en totora, mimbre o paja) y de medios de transporte; creció la curtiembre por la necesidad de odres, yoles, árganas y lagares y demás elementos que permitieran resguardar los caldos del calor y los movimientos.

GOBIERNO
Dos tipos de autoridades gobernaban las ciudades. Una era el Virrey en la capital del virreinato, nombrado directamente por el Rey para representarlo, y el otro era el Capitán General si era una capitanía, o el Gobernador si era una gobernación. Los vecinos de la ciudad estaban representados por el Cabildo.

El cabildo cumplía diferentes funciones: recaudaba impuestos, mediaba en los problemas entre vecinos, aseguraba la distribución de agua y alimentos. Cuando surgían problemas serios o había temas importantes para tratar, los vecinos se reunían en el Cabildo Abierto para tomar decisiones. También allí tenían su cede la cárcel, el mercado y las oficinas del “alarife”, administrador de la ciudad y encargado de separar propiedades, marcar calles, construir acequias, manejar la “vara” oficial con que se realizaban todas las mediciones necesarias.

En muchos lugares de América aún se conservan muestras de esta época que, en su mayoría, dieron origen a las grandes ciudades de hoy.

PLANIFICACIÓN DE LAS CIUDADES

La planificación más habitual era la cuadrícula, en la que las calles corrían paralelas entre sí y se cruzaban en ángulos rectos. Este diseño se repetía desde los tiempos de la Grecia antigua. En el siglo XVI, en las ciudades coloniales españolas de América del Sur se utilizó el diseño de cuadrícula conforme a las leyes de planificación.

Para algunos, el crecimiento caótico de las ciudades que se produjo por la falta de planificación en el siglo XIX fue el causante de muchas de las lacras de la sociedad. El movimiento de las ciudades jardín, que nació en el Reino Unido, era un intento de planificar ciudades nuevas que combinaran lo mejor de la vida rural y de la vida urbana.

Esta situación se derivó, en parte, de las leyes de planificación españolas del siglo XVI, que establecían que la población colonial ocupara la mejor tierra del centro de la ciudad y que los pueblos indígenas vivieran más lejos, junto a las minas y plantaciones en las que trabajaban.

LAS CALLES Y LOS CAMINOS
Durante una primera etapa la ciudad tenía calles de tierra, que después se iban empedrando para mejorar el tránsito por ellas. De esta manera se evitaba el barro en zonas lluviosas y el exceso de polvo en las zonas secas.

Los caminos y rutas eran muy difíciles de transitar, todos de tierra, con ríos, arroyos, montañas con quebradas y peligrosos senderos, y desiertos para cruzar. Por lo tanto es fácil comprender por qué el tiempo en cada viaje era de semanas y hasta de meses.

20 de mayo del 2017
Categoría: Enciclotin
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