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Las vacunas: Nuestras aliadas

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Son medicamentos que, aplicados a personas sanas, provocan la generación de defensas (anticuerpos) que actúan protegiéndolas ante futuros contactos con los agentes infecciosos y evitan enfermedades.

 

En 1795, el médico inglés Edward Jenner empezó un minucioso estudio sobre la relación entre la viruela bovina y la de humanos. Después de experimentar con animales descubrió que, si tomaba un extracto de una llaga de viruela bovina y se la inyectaba a un ser humano, esa persona quedaba protegida contra la enfermedad. En 1796 inoculó a James Phipps, un niño de 8 años que fue su primer paciente humano, y esto produjo un grado de protección definitivo contra la viruela.

 

Edward Jenner (1749-1823)

 

En 1797 presentó su estudio describiendo su experimento. Jenner no podía explicar la razón por la que el método era efectivo, pues aún no se podía ver el virus con los microscopios de la época. La respuesta de los científicos fue que sus ideas eran demasiado revolucionarias y que necesitaba presentar más pruebas. En 1798, publicó la investigación en la que acuñó el término "vacuna", del latín vacca (vaca). Su descubrimiento hizo que muchos médicos se mostraran interesados por su método y fuera mejorado por científicos como Louis Pasteur (1822-1895), quien descubrió, en 1880, la vacuna contra la rabia.

 

¿Por qué hacerlo?

 

 

Vacunarse significa administrar una vacuna (un microorganismo, una parte de él, una parte producida por ingeniería genética o un toxoide) para inducir una respuesta del sistema inmunológico. Este sistema genera anticuerpos específicos o defensas contra dicho microorganismo, los cuales tienen la capacidad de reconocer, bloquear y desencadenar una respuesta inmune para impedir el desarrollo de una enfermedad. Los anticuerpos brindan protección por una determinada extensión de tiempo que depende de la vacuna suministrada. Su objetivo fundamental es la prevención de enfermedades transmisibles. Esto ha sido demostrado en países que implementaron la vacunación masiva como parte de sus programas de salud.

 

Todos protegidos

 

 

Las vacunas son medicamentos eficaces y seguros. Ningún avance de la medicina ha logrado salvar tantas vidas y, gracias a ellas, las enfermedades que se percibían como amenazas dejaron de existir o, bien, disminuyeron. Gracias a la vacunación, muchas enfermedades hoy se encuentran controladas y, en algunos casos, incluso erradicadas, como la viruela o la poliomielitis.

Aunque los niños son los que reciben la mayoría de las vacunas, los adultos también necesitan protegerse frente a gérmenes como los del tétanos, la difteria, el neumococo, la gripe o la rubeola.

La mayoría de las reacciones que pueden producirse tras la administración de una vacuna son leves y pasajeras, como pérdida de apetito, enrojecimiento e hinchazón en el punto donde se inyectó o fiebre ligera, y suelen desaparecer en dos o tres días. Si esto sucede, siempre hay que consultar con el médico o el pediatra.

 

¿Cómo funcionan?

 

 

En la mayor parte de las vacunas, una forma debilitada del microbio de la enfermedad se inyecta en el cuerpo, que detecta los microbios invasores (antígenos) y produce anticuerpos para combatirlos. Luego, estos anticuerpos permanecen allí durante un largo período. Si alguna vez queda expuesto nuevamente a la enfermedad, la combatirá y será inmune a ella, sin necesidad de contraerla, es decir, que recibe la protección sin enfermarse.

 

¿Qué sucedería si dejamos de vacunarnos?

 

La peste negra se extendió desde 1346 a 1353 en toda Europa y en parte de Asia provocando 75 millones de víctimas. La falta de higiene, las guerras y los roedores favorecieron la propagación de la bacteria y fue apodada “negra” debido a su virulencia.

 

Las enfermedades comenzarían a reaparecer. La viruela es la única enfermedad contra la cual ya no necesitamos vacunarnos porque se erradicó por completo. Todas las demás siguen activas en algún lugar del mundo. Si no continuamos vacunándonos, la enfermedad viajará y regresará y, pronto, habría una epidemia, tal como las que hubo en el pasado. Hay mitos o información tergiversada que se difunden según los cuales las vacunas causan enfermedades, pero la mejor forma de luchar contra ellas es la información y la prevención.

El 0800-222-1002 es un número de la Secretaría de Gobierno de Salud que recibe tus consultas, en su opción 5, sobre el Calendario Nacional de Vacunación.

23 de junio del 2019
Categoría: Para el cole
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