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Martín Miguel de Güemes: Un ferviente defensor de la Patria

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En 2016 se promulgó la ley que declara feriado nacional y día no laborable el 17 de junio de cada año, en conmemoración de la muerte del caudillo salteño y prócer de la Independencia.

 

Un camino lleno de reconocimientos

 

Martín Miguel de Güemes nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Estudió en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos. A los catorce años ingresó a la carrera militar y participó en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Tras la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires y colaboró en el Sitio de Montevideo.

 

Batalla de Suipacha (1810)

 

Güemes no olvidaba su Salta natal. Gracias a su experiencia militar pudo ponerse al frente de la resistencia a los realistas, organizando al pueblo. El 15 de mayo de 1815 fue electo gobernador de su provincia, cargo que ejerció hasta 1820.

 

Sus imbatibles gauchos

 

A fines de noviembre de 1815, tras ser derrotados por los realistas en Sipe Sipe, Rondeau intentó quitarles 500 fusiles a los gauchos salteños. Güemes se negó a desarmar su provincia y el conflicto llegó a oídos del Director Supremo Álvarez Thomas, quien decidió enviar una expedición al mando de Domingo French para mediar en el conflicto. El 22 de marzo de 1816 se llegó a un acuerdo y las tropas de Güemes brindarían auxilio a las tropas enviadas desde Buenos Aires.

 

Las tropas de Güemes

 

El Congreso de Tucumán designó Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, quien viajó a Salta y, ante las críticas de muchos porteños, quedó tan conforme que ordenó que el ejército del Norte se retirara hasta Tucumán y ascendió al caudillo salteño al grado de Coronel Mayor.

 

San Martín y Belgrano, sus aliados

 

San Martín apoyó la decisión de Pueyrredón que confirmaba los valores militares y el carisma de Güemes y le confió la custodia de la frontera Norte. Belgrano también valoraba su acción y nació, entre ellos, una gran amistad.

Mientras, el jefe de las fuerzas realistas Joaquín de la Pezuela envió una nota al virrey del Perú, señalándole la difícil situación en que se encontraba su ejército ante la acción de Güemes. A principios de 1817, el Mariscal de la Serna planeaba realizar una gran invasión sobre Salta con una fuerza de 3500 veteranos vencedores de Napoleón. Güemes puso a la provincia en pie de guerra, organizando un verdadero ejército popular.

 

Güemes recibió el apoyo y reconocimiento de San Martín y Belgrano para impedir el avance realista

 

El 1º de marzo de 1817 logró recuperar Humahuaca y se dispuso a esperar la invasión. El boicot de la población salteña fue absoluto y las tropas realistas sufrieron permanentes ataques. De la Serna comenzó a preocuparse  y emprendió la retirada hacia el Alto Perú, ya que las noticias que llegaban desde Chile confirmaban la victoria de San Martín en Chacabuco.

Los triunfos de San Martín y de Güemes en el Norte permitieron pensar en una lógica ofensiva común del ejército del Norte a las órdenes de Belgrano, estacionado en Tucumán, y los gauchos salteños, hacia el Alto Perú. La partida de San Martín hacia Lima se demoró en Chile por falta de recursos hasta agosto de 1820 y Belgrano fue convocado por el Directorio para combatir a los partidarios de Artigas, que estaban en Santa Fe. Así, Güemes y sus gauchos estaban, otra vez, solos frente al ejército español.

 

Tiempos difíciles

 

En marzo de 1819 se produjo una nueva invasión realista. Güemes se preparaba nuevamente a resistir. Sabía que no podía contar con el apoyo porteño ya que su viejo rival, José Rondeau, era el nuevo Director Supremo de las Provincias Unidas. La prioridad de Rondeau no era la guerra por la independencia sino terminar con el modelo artiguista en la Banda Oriental, que proponía federalismo y reparto de tierras. El nuevo director llegó a ordenarle a San Martín abandonar su campaña libertadora hacia el Perú y regresar a Buenos Aires con su ejército para reprimir a los federales. San Martín desobedeció y aclaró que nunca desenvainaría su espada para reprimir a sus compatriotas.

 

José Rondeau, su rival

 

El panorama de Salta era desolador. La guerra permanente, los campos arrasados y la interrupción del comercio con el Alto Perú habían dejado a la provincia en la miseria. Los auxilios no llegaron nunca y la situación se hacía insostenible.

En 1820, con la batalla de Cepeda cayeron las autoridades nacionales y comenzaba una prolongada guerra civil. En ese marco, se produjo una nueva invasión española, al mando del general Canterac, que ocupó Jujuy y, a fines de mayo, logró tomar la ciudad de Salta. San Martín, desde Chile, nombró a Güemes y le pidió que resistiera y le reiteró su absoluta confianza como Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú.

 

Batalla de Cepeda (1820)

 

1821 fue sumamente duro para Güemes porque, a la amenaza de un nuevo ataque español, se sumaron los problemas de la guerra civil. Debía atender, al Norte, a los españoles y, al Sur, al gobernador de Tucumán Bernabé Aráoz que, aliado a los terratenientes salteños, hostigaba a Güemes, quién sería derrotado el 3 de abril de 1821. El Cabildo de Salta aprovechó la ocasión para separarlo de su cargo de gobernador pero a fines de mayo, el caudillo irrumpió en la ciudad con sus gauchos y recuperó el poder. Estas divisiones internas lo debilitaron y facilitaron la invasión española en territorio norteño, donde los sectores poderosos de Salta ofrecieron su colaboración para eliminarlo.

 

Un final inesperado

 

Muerte de Güemes

 

El coronel salteño José María Valdés, alias "Barbarucho", a las órdenes del ejército español, avanzó con sus hombres y ocupó Salta el 7 de junio de 1821. Güemes estaba refugiado en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, "Macacha". Al escuchar unos disparos decidió escapar a caballo pero, en la huída, recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar una nueva defensa de Salta. Reunió a sus oficiales, les transfirió el mando y dio las últimas indicaciones.

Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. Todo el pueblo salteño concurrió a su entierro y le brindó el mejor homenaje. Liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes derrotaron a "Barbarucho" Valdés y expulsaron, para siempre, a los españoles de Salta.

09 de junio del 2019
Categoría: Para el cole
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